Julio ha cumplido las expectativas: curso del lector provechoso y fisioterapia aprobada.
A partir de ahora, dejo en suspenso las conexiones.
Me voy. Desaparezco, a ver si consigo que el tiempo se detenga o ralentice, por lo menos.
Claudia, nos vemos el 9, para cenar.
Merche, os esperamos el 21/22 ya nos lo diréis (nosotros volveremos el viernes 28 por la tarde o el sábado 29 temprano).
miércoles, 29 de julio de 2009
domingo, 26 de julio de 2009
Enferma
Merche, no te preocupes, empiezo con un nuevo antidepresivo que me hará ver las cosas de otra manera. Y mis entradas, serán más felices.
La de hoy, no, porque estoy griposa, y me encuentro fatal. Pero como ya he empezado a tomarlo, ya no creo que sea gripe A.
La de hoy, no, porque estoy griposa, y me encuentro fatal. Pero como ya he empezado a tomarlo, ya no creo que sea gripe A.
lunes, 20 de julio de 2009
Para Merche, sólo para Merche.
¿Por qué ahora el tema de la familia?
Porque es el que nos corresponde por edad.
Porque unos y otros se van y nos dejan solos.
Porque nos hacemos mayores y ocupamos, algunos ya, el escalafón de nuestros padres (ya sabes, el primero en la línea de salida).
Porque no sabemos si lo hemos hecho bien, y eso nos crea inseguridades.
Porque estamos sensibles (de un modo dramático, algunos).
Y lo más duro, porque sabemos que no pasará mucho tiempo, y aunque es doloroso, serán nuestros propios hijos los que ocuparan nuestro lugar y tenemos presente, que el tiempo también se les acaba a ellos.
(necesito urgentemente trabajo para dejar de escribir y de pensar)
Porque es el que nos corresponde por edad.
Porque unos y otros se van y nos dejan solos.
Porque nos hacemos mayores y ocupamos, algunos ya, el escalafón de nuestros padres (ya sabes, el primero en la línea de salida).
Porque no sabemos si lo hemos hecho bien, y eso nos crea inseguridades.
Porque estamos sensibles (de un modo dramático, algunos).
Y lo más duro, porque sabemos que no pasará mucho tiempo, y aunque es doloroso, serán nuestros propios hijos los que ocuparan nuestro lugar y tenemos presente, que el tiempo también se les acaba a ellos.
(necesito urgentemente trabajo para dejar de escribir y de pensar)
domingo, 19 de julio de 2009
Cine III.
De la trilogía que comencé con “El primer día del resto de tu vida” de Rémi Bezançon, seguí con “Tres días con la familia” de Mar Coll, queda por comentar “Still Walking” de Hirokazu Koreeda, director japonés, en este caso nacido en 1962, con otras películas y premios a sus espaldas. Para mí, desconocido igual que los anteriores directores.
Es muy diferente la película, porque aunque trata igualmente de la familia, del crecimiento de sus miembros, de la convivencia, de las pérdidas, está situada en una ciudad japonesa actual y eso ya de por sí, implica un cambio (interesante observarlo en la película) en la forma de vida, en el paisaje, en las costumbres,…
Relata un día y su noche en la vida de un par de ancianos que reúnen al resto de su familia (hijo e hija con sus correspondientes parejas e hijos) para conmemorar la muerte de su hijo primogénito, doce años antes.
El tratamiento es mucho más sosegado y poético que en cualquiera de los anteriores títulos comentados. Quizás por eso más lejano a mis sentidos. Pero los temas principales: el amor a la familia, la autoestima de los miembros y el paso del tiempo, de la vida, están ahí, como en las otras películas, reflejados de una manera natural, con sentido del humor (la abuela, por ejemplo, que aúna al suyo el que le falta al marido) y ternura.
Es muy diferente la película, porque aunque trata igualmente de la familia, del crecimiento de sus miembros, de la convivencia, de las pérdidas, está situada en una ciudad japonesa actual y eso ya de por sí, implica un cambio (interesante observarlo en la película) en la forma de vida, en el paisaje, en las costumbres,…
Relata un día y su noche en la vida de un par de ancianos que reúnen al resto de su familia (hijo e hija con sus correspondientes parejas e hijos) para conmemorar la muerte de su hijo primogénito, doce años antes.
El tratamiento es mucho más sosegado y poético que en cualquiera de los anteriores títulos comentados. Quizás por eso más lejano a mis sentidos. Pero los temas principales: el amor a la familia, la autoestima de los miembros y el paso del tiempo, de la vida, están ahí, como en las otras películas, reflejados de una manera natural, con sentido del humor (la abuela, por ejemplo, que aúna al suyo el que le falta al marido) y ternura.
miércoles, 15 de julio de 2009
Lecturas
¿Por qué leemos?
Hoy he encontrado este comentario que me ha parecido oportuno (y bien descrito):
“...Las personas que leen, a diferencia de las personas a las que les gusta hacer discursos sobre lo que supuestamente leen, son muy similares en todos los países: les une la curiosidad intelectual, la ausencia de prejuicios y el deseo de descubrir y gozar con la belleza de la literatura, de su lenguaje, de sus historias y personajes. Tanto da cual sea su pasaporte, color o idioma. Son lectores y tienen su propia nación.”
Carlos Ruiz Zafón.
Quizás la pregunta más adecuada, en mi caso particular sería: ¿Por qué pasaste dos años sin poder leer?
Si lo pienso bien, diría que no podía leer porque en mi profundo egoísmo, sólo podía pensar en mi dolor y no estaba dispuesta a que nada nuevo o interesante entrara en mi vida, no estaba interesada en sentir otra cosa que no fuera mi propio sufrimiento.
Mi contestación hubiera contenido “el revés” del porque me gusta leer:
leer es un acto de generosidad por parte del lector -en el cuál te abres a nuevas experiencias- que te permite recibir a cambio sentimientos, enriquecimiento personal, educación,…que a lo mejor ni siquiera buscas.
Hoy he encontrado este comentario que me ha parecido oportuno (y bien descrito):
“...Las personas que leen, a diferencia de las personas a las que les gusta hacer discursos sobre lo que supuestamente leen, son muy similares en todos los países: les une la curiosidad intelectual, la ausencia de prejuicios y el deseo de descubrir y gozar con la belleza de la literatura, de su lenguaje, de sus historias y personajes. Tanto da cual sea su pasaporte, color o idioma. Son lectores y tienen su propia nación.”
Carlos Ruiz Zafón.
Quizás la pregunta más adecuada, en mi caso particular sería: ¿Por qué pasaste dos años sin poder leer?
Si lo pienso bien, diría que no podía leer porque en mi profundo egoísmo, sólo podía pensar en mi dolor y no estaba dispuesta a que nada nuevo o interesante entrara en mi vida, no estaba interesada en sentir otra cosa que no fuera mi propio sufrimiento.
Mi contestación hubiera contenido “el revés” del porque me gusta leer:
leer es un acto de generosidad por parte del lector -en el cuál te abres a nuevas experiencias- que te permite recibir a cambio sentimientos, enriquecimiento personal, educación,…que a lo mejor ni siquiera buscas.
viernes, 10 de julio de 2009
jueves, 2 de julio de 2009
Alfonso Escribano Isaba
8 de abril de 1913 - 2 de julio de 2002
MELANCOLÍA DE DESAPARECER
Y pensar que después que yo me muera,
aún surgirán mañanas luminosas,
que bajo un cielo azul, la primavera,
indiferente a mi mansión postrera,
encarnará en la seda de las rosas.
Y pensar que, desnuda, azul, lasciva,
sobre mis huesos danzará la vida,
y que habrá nuevos cielos de escarlata,
bañados por la luz del sol poniente
y noches llenas de esa luz de plata,
que inundaban mi vieja serenata,
cuando aún cantaba Dios, bajo mi frente.
Y pensar que no puedo en mi egoísmo
llevarme al sol ni al cielo en mi mortaja;
que he de marchar, ¡yo solo! hacia el abismo,
y que la luna brillará lo mismo¡
y ya no la veré desde mi caja!
Agustín de Foxá (1903-1959)
MELANCOLÍA DE DESAPARECER
Y pensar que después que yo me muera,
aún surgirán mañanas luminosas,
que bajo un cielo azul, la primavera,
indiferente a mi mansión postrera,
encarnará en la seda de las rosas.
Y pensar que, desnuda, azul, lasciva,
sobre mis huesos danzará la vida,
y que habrá nuevos cielos de escarlata,
bañados por la luz del sol poniente
y noches llenas de esa luz de plata,
que inundaban mi vieja serenata,
cuando aún cantaba Dios, bajo mi frente.
Y pensar que no puedo en mi egoísmo
llevarme al sol ni al cielo en mi mortaja;
que he de marchar, ¡yo solo! hacia el abismo,
y que la luna brillará lo mismo¡
y ya no la veré desde mi caja!
Agustín de Foxá (1903-1959)
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