Puente de la Merced (acueducto tomado de forma personal, del 22 al 26).
Me sientan muy bien este tipo de escapadas, vuelvo más relajada: con más ganas de cocinar, con más dotes organizativas (después del fin de semana familiar en Cadaqués, ya estoy metida en la siguiente convocatoria de la familia Escribano Callol, para noviembre), capaz de ver el campo nuevo del Español y soportar los gritos de la “corba jove” de pie, todo el partido, y tomarme con filosofía + mirada incrédula los desaires del pequeño Nicolás, que sigue pensando que a los 18 años puede hacer lo que le da la gana (y lo que es peor, parece que nadie le puede convencer de lo contrario).
Cadaqués, estuvo muy bien si obvias que toda la tarde-noche del sábado estuvimos bebiendo, eso sí, fresquito vino blanco. En general, la familia Callol tiene una estupenda opinión de mí (que me parezco a mi madre, que soy abierta, simpática, etc...). La familia Escribano no tanto (que me parezco a mi padre, que soy arisca, mandona, etc...) Total que soy una mezcla perfecta. A pesar de todo y como les dije, me siento a gusto entre ellos, pues sé que me quieren (sigo siendo Isabelita). Ah! La casa nueva de Elena, de revista.
En Aurizberri, como siempre lectura, está vez “La enfermera de Brunete” de Manuel Maristany.
Sorprende que se publique en el 2007 y no tenga una visión izquierdosa de la guerra civil española (pasa de la denominada “insoportable superioridad moral de la izquierda” y reconoce que el gobierno de la República era débil). No hay que olvidar que la guerra civil, estalló ante la pretensión de parte de la población (y los políticos de turno) de instaurar un régimen comunista en España (régimen del cual ya conocemos sus efectos devastadores, o no?) y no consistió, como se dice ahora, en un golpe de estado contra el gobierno establecido legítimamente.
Si bien recuerdo “Los cipreses creen en Dios”, “Un millón de muertos” y “Ha estallado la paz” de Gironella, con más cariño por haberlos leído hace ya muchos años esta, me parece también una novela bien escrita pese a que ciertos parajes (cuentos de hadas, románticos, inverosímiles -en aquel tiempo, me parece extraño que el protagonista se acueste con todas-) se hagan un poco pesados.
Total que lo mejor para mí, es el planteamiento del inicio de la guerra civil, que coincide plenamente con la explicación que me había dado mi padre, que tenía en 1936, 23 años y al cuál se le podía considerar la persona más ecuánime, formal y responsable que he conocido.
Y que conste que no la he acabado y aún puedo cambiar de parecer.
martes, 29 de septiembre de 2009
jueves, 3 de septiembre de 2009
Verano 2009
Literatura: “Tokio Blues (Norwegian Wood)” de Murakami, me reafirma que entre Japón y yo existe una distancia escalofriante, todos se suicidan, son situaciones claustrofóbicas,…, no me atrae, no me acaba de convencer.
De la trilogiílla “Millennium” de Stieg Larsson, he leído el I “Los hombres que no amaban a las mujeres” y el II “La chica que soñaba con una caja de cerillas y un bidón de gasolina”, quedando pendiente el III “La reina en el palacio de las corrientes de aire”. La verdad es que los títulos son buenos. Y las novelas también. Te metes bien en la trama y aunque a veces resulta pesado en algunas explicaciones, los personajes son atractivos (todos admiramos a Lisbeth Salander).
En medio “El juego del Ángel” de Carlos Ruiz Zafón, que la verdad me desilusionó, porque es demasiado fantástico para mí, aunque si me habían gustado, en su momento, “Pandora en el Congo” de Alberto Sánchez Piñol y por supuesto, “La espuma de los días” de Boris Vian (también fantásticos y surrealistas).
Me regalaron (y aún no he leido) “El sentimiento negativo” de Risto Mejide (es uno de mis articulistas preferido), “La extraña desaparición de Esme Lennox” de Maggie O’Farrell y “Las 1001 películas que hay que ver antes de morir”.
DVD y películas: “El niño con el pijama de rayas”, “Los falsificadores” y “El hundimiento”, sobre nazis; “Caramel”, película libanesa para mujeres; “El largo domingo de noviazgo” (una historia de amor en la Primera Guerra mundial), “La ciudad de los niños perdidos” (surrealismo a tope), “Dejad de quererme” y “Hace mucho que te quiero”, francesas y, sobre todo esta última, muy recomendable. Además he visto dos veces “El primer día del resto de tu vida” que Claudia y Khalil tuvieron el buen detalle de regalarme. Y por supuesto las de la tele (en especial las del canal Etb2).
Excursiones: Pocas. Una con calor, al puerto de Mezquiriz, por el camino de Santiago; otra larga, 10 Km. más 5 de propina (por perdernos) en el embalse de Irabia (Selva de Iratí) con comida y todo y Martí; otra al valle de Sorogaín, más en coche que andando, pero fue definitiva pues elegimos nuestra “morada final”. El resto, simples paseos.
Mercados: Varias veces al de St. Jean Pied de Port a comprar sobre todo quesos.
Cumpleaños: El mío. Fuimos todos a Bilbao, al museo Guggenheim (comimos en el restaurante, tipo Berasategui), cenamos de poteo en el casco viejo. Al día siguiente, fuimos a Zarauz a comer al Karlos Arguiñano (no estuvo nada mal) y por la tarde playa y cena en Hondarribia (a dormir al Parador). El último día lo pasamos en San Sebastián llegando por el monte Jaizkivel (comida de chiquiteo). Fue realmente satisfactorio estar todos juntos, y el mejor regalo.
Familia: Estuvimos juntos (incluido Khalil) una semanita en total (el viaje más unos días en casa Auñamendi).
Amigos: Estuvimos con Maite y José, con Eduardo e Irene, con todos los Vicens (vinieron a ver la casa), con nuestros vecinos, con los Guinea que pasaron unos días con nosotros,… e hicimos nuevos: Resu, Teresa, Lidia, Magali, Andertxu,… Nos apuntamos en el Campeonato de Mus y podríamos haber ganado si no hubiera aceptado un órdago con dos treses (allí juegan con cuatro reyes de barba), pero quedé como una valiente. Comimos el zikiro (cordero asado) en el frontón del pueblo.
Entierros: El de Elena, la hija de Mª Ángeles, que murió en un accidente de coche cuando volvía al pueblo donde vivía, después de haber pasado las fiestas de San Bartolomé en Aurizberri, el 25 de agosto. Todo el pueblo estaba desconsolado.
De la trilogiílla “Millennium” de Stieg Larsson, he leído el I “Los hombres que no amaban a las mujeres” y el II “La chica que soñaba con una caja de cerillas y un bidón de gasolina”, quedando pendiente el III “La reina en el palacio de las corrientes de aire”. La verdad es que los títulos son buenos. Y las novelas también. Te metes bien en la trama y aunque a veces resulta pesado en algunas explicaciones, los personajes son atractivos (todos admiramos a Lisbeth Salander).
En medio “El juego del Ángel” de Carlos Ruiz Zafón, que la verdad me desilusionó, porque es demasiado fantástico para mí, aunque si me habían gustado, en su momento, “Pandora en el Congo” de Alberto Sánchez Piñol y por supuesto, “La espuma de los días” de Boris Vian (también fantásticos y surrealistas).
Me regalaron (y aún no he leido) “El sentimiento negativo” de Risto Mejide (es uno de mis articulistas preferido), “La extraña desaparición de Esme Lennox” de Maggie O’Farrell y “Las 1001 películas que hay que ver antes de morir”.
DVD y películas: “El niño con el pijama de rayas”, “Los falsificadores” y “El hundimiento”, sobre nazis; “Caramel”, película libanesa para mujeres; “El largo domingo de noviazgo” (una historia de amor en la Primera Guerra mundial), “La ciudad de los niños perdidos” (surrealismo a tope), “Dejad de quererme” y “Hace mucho que te quiero”, francesas y, sobre todo esta última, muy recomendable. Además he visto dos veces “El primer día del resto de tu vida” que Claudia y Khalil tuvieron el buen detalle de regalarme. Y por supuesto las de la tele (en especial las del canal Etb2).
Excursiones: Pocas. Una con calor, al puerto de Mezquiriz, por el camino de Santiago; otra larga, 10 Km. más 5 de propina (por perdernos) en el embalse de Irabia (Selva de Iratí) con comida y todo y Martí; otra al valle de Sorogaín, más en coche que andando, pero fue definitiva pues elegimos nuestra “morada final”. El resto, simples paseos.
Mercados: Varias veces al de St. Jean Pied de Port a comprar sobre todo quesos.
Cumpleaños: El mío. Fuimos todos a Bilbao, al museo Guggenheim (comimos en el restaurante, tipo Berasategui), cenamos de poteo en el casco viejo. Al día siguiente, fuimos a Zarauz a comer al Karlos Arguiñano (no estuvo nada mal) y por la tarde playa y cena en Hondarribia (a dormir al Parador). El último día lo pasamos en San Sebastián llegando por el monte Jaizkivel (comida de chiquiteo). Fue realmente satisfactorio estar todos juntos, y el mejor regalo.
Familia: Estuvimos juntos (incluido Khalil) una semanita en total (el viaje más unos días en casa Auñamendi).
Amigos: Estuvimos con Maite y José, con Eduardo e Irene, con todos los Vicens (vinieron a ver la casa), con nuestros vecinos, con los Guinea que pasaron unos días con nosotros,… e hicimos nuevos: Resu, Teresa, Lidia, Magali, Andertxu,… Nos apuntamos en el Campeonato de Mus y podríamos haber ganado si no hubiera aceptado un órdago con dos treses (allí juegan con cuatro reyes de barba), pero quedé como una valiente. Comimos el zikiro (cordero asado) en el frontón del pueblo.
Entierros: El de Elena, la hija de Mª Ángeles, que murió en un accidente de coche cuando volvía al pueblo donde vivía, después de haber pasado las fiestas de San Bartolomé en Aurizberri, el 25 de agosto. Todo el pueblo estaba desconsolado.
martes, 1 de septiembre de 2009
Hola.
Llevo dos días y ya tengo sobre mí el peso de la monotonía, no puede ser. No estoy de humor para bromitas, Merche. De momento no tengo ánimo para nada. Seguirá. Quizás.
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