domingo, 31 de mayo de 2009

No me puedo resistir. Me siento tan identificada. No es tan bonito como lo pinta, pero hay gente que va con el corazón sangrando en la mano.

ROSA MONTERO: Maneras de vivir “El País semanal” 08/02/2009

"Muchos mentirosos y unos pocos auténticos"

El otro día vi un episodio de House en el que el enfermo, aquejado de una de esas pintorescas y rarísimas dolencias típicas de la serie, padecía una incapacidad absoluta para mentir. Lo cual acababa con su largo y hasta entonces feliz matrimonio, arruinaba la relación con su hijita y le convertía en un apestado social. La trama era muy exagerada, como siempre en House, pero no cabe duda de que la convivencia social necesita, para funcionar correctamente, cierta cantidad de mentirijillas. No le comentamos a la vecina, cuando nos la cruzamos por la escalera, que últimamente se ha puesto como una foca, y desde luego no solemos decirle al jefe que la idea que acaba de presentar tan engoladamente nos parece una completa necedad. Digamos que hay un cúmulo de mentiras cotidianas que son un mero producto de la buena educación y de la prudencia, y que, a no dudar, nos facilitan bastante la vida.

Pero no era de esas mentiras prácticas de lo que quería hablar, sino de las falsedades inconscientes. O aún mejor: de la autenticidad, que es el mismo tema, sólo que visto desde el otro lado. Todos, o casi todos, practicamos cierto grado de impostura. Unos más y otros menos, desde luego. Algunos hipócritas se han creado conscientemente un personaje público tan falso que cuando se les escapa una verdad se ruborizan. Otros son unos mitómanos empedernidos que se inventan a sí mismos cada día, con el agravante, o quizá el atenuante, de acabar creyendo sus propias mentiras. Pero la mayoría no llegamos a estos extremos, sino que nos movemos en una franja más o menos amplia de falsedades sociales y lugares comunes. ¿Cuántas veces decimos frases rutinarias o nos comportamos de determinada manera simplemente porque es lo que se espera de nosotros? ¿En cuántas ocasiones, después de hacer o decir algo, nos sentimos un poco incómodos, incluso abochornados, por haber actuado de una manera vacía, insulsa y automática? La directora de cine Pilar Miró decía que los hombres eran unas raras criaturas capaces de pensar una cosa, sentir otra, desear algo distinto, decir otra cosa y hacer algo diferente a todo lo anterior. Ella adjudicaba este comportamiento quíntuplemente contradictorio a los varones, pero yo creo que también las mujeres participamos de ello, aunque quizá en una versión ligeramente moderada: es posible que, por lo general, nosotras no tengamos una disociación tan grande entre la emoción y la razón.
En cualquier caso, estamos atrapados por las rutinas mentales y las convenciones. Parece mentira hasta qué punto nos puede tiranizar algo tan tonto como la costumbre social o el qué dirán. De hecho, hay tipos tan habituados a decir sólo lo que los demás esperan de ellos que ya no tienen ni idea de qué es lo que ellos opinan de verdad. Son esclavos de la buena educación.

Pero hay otros individuos, pocos, desde luego, que poseen una rara autenticidad. Y no es que sean maleducados ni groseros, no, nada de eso; también usan las inevitables mentiras prácticas y jamás llamarán foca a la vecina gordita. La diferencia está en que repelen los convencionalilismos igual que el aceite escupe el agua. Son incompatibles con el lugar común. Conozco a varias personas así de especiales, pero mencionaré sólo a una, porque es famosa: la humorista y dibujante argentina Maitena. Es gente que, por ejemplo, sólo te pregunta aquello que de verdad desea conocer. Gente que te cuestiona cosas que los demás dan por sabidas. Y que, cuando habla, intenta ir hasta el fondo de lo que quiere decir, con todas sus dudas y sus emociones. Sacan su verdad a pasear, desnuda y frágil como un caracol que ha perdido la concha. Hay algo deslumbrante en esta gente tan auténtica, y algo también un poco incómodo, porque su presencia te hace agudamente consciente del peso muerto de todos tus tópicos. Como mi ejemplo anterior del aceite y el agua: vaya un símil más gastado, qué vergüenza. Su veracidad esencial ilumina el mundo, pero a menudo el mundo es como uno de esos clubes de copas que, de noche y con la música y los focos, parecen sitios rutilantes, pero que vistos sin gente a la luz del día se revelan como antros apestosos llenos de mugre. Y, aún así, ¡qué sensación de hondura da esta gente auténtica! La vida, junto a ellos, parece mucho más grande y más intensa.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Quizás ¿porque no se lo he dicho a nadie?
Voy a daros un respiro, de momento dejo de escribir, para que no lo tengaís que leer y así nadie me eche en cara que no conteste.
(Es que soy retorcida, cada vez me parezco más a House)

Hoy lo último para Merche:
Extracto del artículo de El Pais semanal: “Si sabe sufrir, sufrirá menos” de Jenny Moix 17/05/2009
Una desgracia imprevista, la enfermedad o la pérdida de un ser querido llena de dolor nuestra vida. El sufrimiento es algo consustancial con la vida. Existe, está ahí. Pero si lo aceptamos, saldremos adelante.
A veces cuando sufrimos pensamos que somos unos incompetentes porque no sabemos afrontar adecuadamente los reveses de la vida. Entonces, nuestro sufrimiento aumenta. Interpretar el sufrimiento como algo natural puede proporcionar mucha serenidad.
El sufrimiento egocentrista nos vuelve hiperreflexivos; sólo pensamos en nuestro sufrimiento, en qué lo ha causado, y esta hiperreflexividad se puede volver en nuestra contra, pudiendo llegar a ser una de las causas de muchos trastornos mentales.
El sufrimiento puede acercarnos o alejarnos de los demás.
Pensamos que los que orbitan a nuestro alrededor no sufren como nosotros, así que no merecen nuestra atención, que debe ir dirigida sólo a nuestro padecimiento.
Creemos que son los demás los que deben girar a nuestro alrededor preocupándose por nuestro estado de ánimo.
Afortunadamente, a algunas personas el sufrimiento no los aleja del resto, sino que los une. De repente, al sufrir entendemos mucho más a las personas. En estos casos, el sufrimiento nos vuelve humanos y más lúcidos.
Un tipo muy acotado de sufrimiento son las fobias. Existen terapias de conducta realmente eficaces para estos casos.
No todos los miedos que experimentamos son tan específicos como las fobias, sino que son mucho más difusos, muchas veces no los podemos ni verbalizar. Estamos constantemente temiendo algo. Ante una sensación de sufrimiento tan inconcreto, parece que lo que da miedo es la vida misma. Y acabamos evitando vivir. Algunos se dan a la bebida; otros, al trabajo o entregándose a los demás y olvidándose de sí mismos; algunos, instalándose en rutinas.
Cuando somos capaces de mirar de frente el problema que nos preocupa, empezamos a actuar para solucionarlo.No olvidemos que lo que nos hunde más no es el sufrimiento en sí mismo, sino lo que nos perdemos por sufrir.


Bueno, parece que la solución es olvidarse de uno mismo. Yo lo veo un poco negro, que consiga algo.

Y una de mis frases favoritas:
“No extrañéis, dulces amigos, que esté mi frente arrugada. Yo vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas.” Antonio Machado.

martes, 19 de mayo de 2009

A Merche, con cariño:
No escribo en tu blog porque no estoy a la altura: mi blog es solo de ideas o pensamientos que tengo que soltar. Además este solo lo leéis Claudia y tú, asi queda entre nosotras y es más intimo.
No soy escritora ni lo quiero ser, arriba la barca una, dos y tres.
Pero siempre, siempre, te leo.

Ademá práticamente te doy frases para que te ayuden:
"Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades."
Miguel de Cervantes.

lunes, 18 de mayo de 2009

Para Claudia:
"Un hijo es como una estrella
a lo lejos del camino;
una palabra muy breve
que tiene un eco infinito.
Un hijo es una pregunta
que le hacemos al destino.
Hijo mío, brote nuevo
en mi tronco florecido,
si no sé lo que será
de ti cuando me haya ido...
si no es mío tu mañana,
¿por qué te llamo 'hijo mío'?

El tiempo, como un ladrón,
quiere robarme a mi hijo,
y llevárselo muy lejos
hacia un mañana indeciso
donde no pueda abrigarle
con el sol de mi cariño.
¡Es mío! le grito al Tiempo,
y el Tiempo responde:¡Es mío!
y así me lo va llevando
poco a poco de mí mismo,
igual que a una rama el viento,
igual que a una flor el río.

¡Mano cerrada y cruel
del porvenir indeciso,
abre un poco que yo vea
lo que le traes a mi hijo!
El es en mi vida todo
lo que tengo por más mío,
¡y no puedo ni quitarle
una piedra en su camino!
¡Qué vana cosa es el hombre!
¡Qué vano su poderío!
A eso que es toda su vida
y que es todo su cariño,
¿por qué con tan loco orgullo
le llama el hombre 'hijo mío'?
¿acaso es suyo el mañana?¿acaso es suyo el destino?"
Romance del hijo de José Maria Pemán.
Merche, esta te animará:

"Qué cosa tan extraña es la felicidad!
Nadie sabe por dónde, ni cómo ni cuándo llega,
y llega por caminos invisibles,
y a veces llega cuando ya no se le aguarda."
Henrik Johan Ibsen

viernes, 15 de mayo de 2009

Y que me dices de esta:
“La vida es como un cuento relatado por un idiota; un cuento lleno de palabrería y frenesí, que no tiene ningún sentido.” William Shakespeare.
Y de esta:
“Ser estúpido, egoísta y estar bien de salud, he aquí las tres condiciones que se requieren para ser feliz. Pero si os falta la primera, estáis perdidos”. Gustave Flaubert.
Y para acabar:
“Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo”. Sigmund Freud.
"Sólo los tontos tienen muchas amistades. El mayor número de amigos marca el grado máximo en el dinamómetro de la estupidez." Pío Baroja.

Es que hay frases del día que me encantan.

viernes, 8 de mayo de 2009

Dos.
Me emocionó vuestro apoyo. Aunque solo utilizaré este recurso en caso de necesidad absoluta de comunicarme (además está el telefono). Por un lado si es verdad el origen del contrablog, pero en marzo de este año. Por otro lado ayer estaba especialmente triste, pese a ser un día igual a otro, no dejaba de imarginar los últimos minutos de vida de mi madre.
"Hace dos años que mamá se levantó, y después de desayunar tranquilamente, se asomó a la ventana de la galería y dijo: “¡Qué día más bonito!”, como hoy, quizás un poco más fresco que hoy. Era lunes, yo había ido a la visita de obras de la ampliación de la “escola bressol Marrecs” de Sant Just, y había tomado un café en la terraza del bar del frontón con Sergio y Pedro de Penta; después había ido con Sergio a la visita de obras de la “escola bressol” de Cabrera de Mar. Hay conocí a xxx y como ella dijo luego, empezamos hablando de los hijos para acabar hablando de los padres. Allí me llamó Marta sobre la 1 para decirme que Ita estaba mal. A la 1,30 me llamó para decirme que Ita se estaba muriendo. Llamé a Alfonso y a José Antonio para que fueran a casa. xxx se ofreció para llevarme a Barcelona y llegué sobre las 2, llamé a Alfonso y me dijo que ya no se podía hacer nada. Es la hora que aparece en el certificado de defunción. A xxx era la primera vez que la veía y la última. Era una mujer mayor jubilada a la que Sergio había invitado a ir a ver las obras de la guardería, ya que ella había colaborado como especialista en métodos de puericultura para el cuidado de niños. Era una persona especial, con una sensibilidad especial. ¿Por qué vino ese día? ¿Para estar a mi lado? ¿Para cuidarme ese día?"
Ayer tenía la sensibilidad a flor de piel. Pero a partir de hoy, vuelvo a ser la de cada día.
Merche, si pudieramos hacer nuestro el poema de Santa Teresa, nos daría tranquilidad. Yo creo que fuera de la fé también se puede alcanzar esa paz.

jueves, 7 de mayo de 2009

Para Claudia.

Cero.
La verdad es que este blog nació como contrablog, aunque en realidad no iba en contra de nada, pero es que me gusta llevar la contraria en todo (“nada y todo” conceptos contradictorios que se empeñan en cruzarse en mi camino casi como sinónimos).

Una buena amiga ha empezado a escribir y se lo toma en serio, asiste a un curso, y lo hace a mi entender bastante bien (pese a que no domino el catalán, a mí, me lo parece), también le esta ayudando a curar su angustia vital. Total como nunca le doy mi opinión de sus escritos (menos a uno, por alusiones directas hacia mí) pensé: a cada relato suyo contrapongo el pensamiento (tipo cita, poema, libro, música, etc.) que me sugiera. Y aunque me parece interesante quizá no le guste la idea porque es interferir demasiado en su obra. Pero a esta altura ya tenía el blog creado.

Uno.
Por supuesto. Por si alguien lo dudaba, el día que estás más triste es el día en que puedes escribir. Parece que solo desde el dolor habla el corazón. Quería contarle esto a Merche y me ha salido un cachivache.

Las madres cuidadosas como hemos sido nosotras, al haceros mayores, sufrimos. Ya no tenemos el control de todos los peligros que os acechan. Lo que tenga que pasar pasará porque ya no está en nuestras manos llevaros de la mano, avisándoos.

En esto si que me educaron mal, pues en el colegio en particular, nos enseñaron la importancia del hombre (y mujer, Claudia) como individuo más que como colectivo.

Por eso mi creencia más arraigada es que todo tiene solución menos la muerte. Y de ahí que me cueste tanto asumirla.

No hay que darle tanto valor a la vida, como dice mi tía Trini, estamos de paso, nada nos pertenece ni nada perdura.

Leélo despacio:

"Nada te turbe, Nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene nada le falta: Sólo Dios basta.

Eleva tu pensamiento, al cielo sube, por nada te acongojes, nada te turbe.

A Jesucristo sigue con pecho grande, y, venga lo que venga, nada te espante.

¿Ves la gloria del mundo? Es gloria vana; nada tiene de estable, todo se pasa.

Aspira a lo celeste, que siempre dura; fiel y rico en promesas, Dios no se muda.

Ámala cual merece bondad inmensa; pero no hay amor fino sin la paciencia.

Confianza y fe viva mantenga el alma, que quien cree y espera todo lo alcanza.

Del infierno acosado aunque se viere, burlará sus furores quien a Dios tiene.

Vénganle desamparos, cruces, desgracias; siendo Dios tu tesoro nada te falta.

Id, pues, bienes del mundo; id dichas vanas; aunque todo lo pierda, sólo Dios basta."

Santa Teresa de Jesús.