La cuarta jornada de la "Primera fase de mi 50
cumpleaños. Junio, 2009".
Mis hijos me llevaron a ver "El primer día del resto de tu
vida" de Rémi Benzaçon. Casi, casi, me obligaron a ir
pero, ja, les coste una bolsa enorme de palomitas de 4
euros a cada uno (hablo de G. y N. claro). Cuando ví que
era francesa y supuse (temiéndolo) que sería
subtitulada, casi me hecho a temblar arrepentida de
haber cedido ante ellos y acompañarlos al cine. Por
suerte me compensaron con una cenita guai en un
mexicano y, entre coronita y coronita, me zampé unos
cuantos tacos, quesadillas, guacamole, chilaquiles,
nachos, sincronizadas,... que me supieron a gloria.
Así que me dispuse a ver la susodicha peli, y debo
reconocer que le encontré algo, no sé como decirlo, un
halo de realidad envolvía la cinta, todo eran situaciones
que podían estar pasando en mi propia familia.
Dificultades de pareja, afán de independencia de los
hijos, problemas íntimos de autoestima, de identidad, de
carencia de cariño y consideración por parte de los
otros, etc... de cada uno de los cinco miembros y del
abuelo, por añadidura. Y tampoco es sensiblera, aunque yo,
como lloro por todo, ya se sabe.
Reconozco, así en pequeño comité, sin que ellos se enteren
demasiado que puedo disfrutar de una buena película francesa
(con contenido y nada superficial) que es de las mejores películas
que he visto nunca: textura europea, ritmo y estructura sorprendentes,
un guión perfectamente ensamblado, comedia y drama
bien equilibradas, fotografía cuidada con desdén (parece
que sin quererlo, obtiene unos planos artísticamente
muy bien compuestos) y encima con una banda sonora
perfecta.
Buen rollo, la recomiendo totalmente.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario